1935. Hacía menos de 40 años que se había iniciado y conocido la práctica del fútbol en Tucumán, gracias a los ingleses del ferrocarril y a José Fierro como su gran difusor. En esta instantánea de César Martínez Lanio se aprecia como rápidamente se convirtió en una práctica popular, sin importar que el calzado sea el adecuado, o que la improvisada canchita sea de adoquines. Se jugaba en las calles y veredas de la ciudad, lo que generaba quejas y molestias de los vecinos, a quienes, con frecuencia, la pelota les destruía los vidrios de las ventanas.